LONDRES.- Fue descripto como un acto de sacrificio y curación: cortar un miembro para salvar al cuerpo. Sin embargo, cerrar uno de los diarios más vendidos de Gran Bretaña puede no ser suficiente para impedir que el escándalo de escuchas telefónicas del "News of the World" se extienda al resto del grupo News Corp. Diarios muy conocidos como "The Times", "Sunday Times" y "The Sun" son parte de ese imperio periodístico, al igual que la emisora de televisión paga BSKyB, que la compañía está tratando de comprar actualmente.
"Creo que el error estratégico que cometió News Corp fue pensar que si cerraban el diario eso pondría fin al tema", señaló el estratega de marcas Simon Middleton, autor de "Build a Brand in 30 Days" (Construyendo una marca en 30 días). "Pero esa toxicidad se ha contagiado", añadió.
News Corp cerró ayer el periódico más vendido en Gran Bretaña (tiene unos 7,5 millones de lectores). "News of the World" salió ayer por última vez, con una portada diciendo simplemente "Gracias y Adiós", sobre un montaje de algunas de sus tapas más famosas en 168 años de historia.
Esta semana se desató un escándalo de escuchas telefónicas que remeció a la política británica y podría costarle al zar de los medios Rupert Murdoch, un lucrativo negocio de radiodifusión.
Se pensaba que las escuchas telefónicas sólo estaban dirigidas a celebridades, políticos y otras figuras de alto perfil. Sin embargo, la práctica ilegal también involucró a víctimas de delitos como el de Milly Dowler, una niña de 13 años desaparecida que más tarde apareció asesinada. Además se supo que el espionaje telefónico se remontaba a periodos anteriores a los establecido al inicio, en momentos en que una de los más cercanas asesoras de Murdoch, Rebeca Brooks -ahora presidenta ejecutiva del brazo de medios de News Corp- era editora.
Middleton dijo que creía que se había producido un cambio fundamental en las actitudes de la gente hacia el imperio de Murdoch. "Hay un punto, y uno nunca sabe hasta que llega, en el que lo aceptable se vuelve inaceptable (...) ese fue el momento de Milly Dowler", añadió.
"Lo que pasa es que este tipo de remezones sacan a la gente de la autocomplacencia. Se aplica no sólo a los hombres y a las mujeres que compran el ?News of the World?, no sólo a los hombres y mujeres en la calle que compran el ?Times? y el ?Sunday Times? (...), sino también a la clase política", explicó.
El escándalo planteó cuestionamientos sobre las relaciones entre los políticos, entre ellos el primer ministro David Cameron -contrató a un ex director del periódico como su jefe de prensa-, y barones de la prensa como Murdoch, presidente y presidente ejecutivo de News Corp. También sacó a la luz acusaciones de que periodistas de Murdoch realizaron pagos ilegales a la policía a cambio de información.
Un alto funcionario policial dijo que la policía de Londres había resultado "muy dañada" por su incapacidad para presionar por una investigación inicial sobre el espionaje telefónico en el News of the World".
Llegó a su despacho
Ayer, Murdoch arribó a Londres para afrontar el escándalo. Llegó a su despacho en el asiento delantero de su auto rojo, lleyendo la última edición del diario más leído en Gran Bretaña.
El barón de los medios, como se lo conoce al empresario de 80 años, se mostró con un sombrero panameño blanco, ignoró a los reporteros apostados en la entrada, y enfocó su mirada en el periódico que compró en 1969 como la piedra angular para su posterior gran imperio mediático.
Su auto salió apresuradamente del complejo 15 minutos después, pero no se supo a qué reuniones iba, según había planificado.
Más conocido por sus morbosos titulares que exponen las faltas de los ricos y famosos, el "News of the World" había sido para los admiradores una tradición en los domingos y para los críticos se había convertido en un símbolo de la irresponsabilidad de la prensa británica.
Las acusaciones de que las escuchas telefónicas en el diario afectaban a famosos, menores desaparecidos, familiares de víctimas de los atentados de 2005 en Londres y parientes de soldados muertos en acción produjeron una enorme indignación pública y este abrupto final, decidido por Murdoch. (Reuters-AFP)